12/2/26

Dasvidania


 

El amor siempre ha sido un animal esquivo

que come cuando duermo y duerme cuando como

tu piel blanca brilla cuando ya te has ido

y aquí que revienta el espacio como un gran loco.


Tu ausencia ha convertido los barcos de Ulises

en ataques de tos a la madrugada,

la casa se ha llenado de lobos tristes

y esta espera se ha transformado en nada.


Naufragan las palabras que dijiste sin respirar,

saberte encima cuando la pesadilla ataca

un paseo por la plaza, una carcajada al tirar

el amor es pólvora y la monotonía fogata.


Te amo con todos los defectos del mundo,

con mi humor insalvable 

lleno de detalles inservibles,

abandono

histeria

polvo

un nicho infiinito 

un triste mundo

ciervos ciegos rondan mi tumba

y pienso que he vivido ya todo el resto que me sostuvo.

7/1/26

Penélope y el genio


Cuando era muy pequeña encontré en el libro de Las mil y una noches el cuento de "El pescador y el genio", y siempre quedó en mi memoria la forma en que el genio, encerrado, durante el primer siglo promete recompensar a quien lo libere; cien años después promete grandes tesoros y, cien más tarde, tres deseos cada día. Tras siglos de encierro sin ser liberado, la espera lo llena de ira y decide que matará a quien lo saque, permitiéndole solo elegir cómo morir.

Desde que te fuiste, cada día desperté con la ilusión de que ese día ibas a llegar; te iba a pedir disculpas e iba a ser una mejor persona. Semanas después prometí cocinarte y abrazarte; pasaron meses y juré esperarte con mil palabras buenas para ti. Tiempo después este abandono ha hecho que decida que, cuando vengas, no quedará más que restos de un amor maltrecho, con toda la ira que reuní desde la adolescencia y la esparciré sobre tu cuerpo.

No sé cuáles son los designios de Dios porque no creo en él, pero de algo estoy segura: el tiempo quema la voluntad y la credulidad que tenemos cuando niños. Ese paraíso perdido del que extraviamos la llave, borrachos, en una calle sucia. Espero que el Infierno te guarde para siempre y que, desde allí, me mandes un beso, sólo eso, la despedida que nunca tuviste la decencia de regalarme, ahora solo espero que elijas cómo morir.