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20/5/20

cuarentena



Escribir desde la angustia el desorden
el constante ardor de mi esqueleto
las ganas de mandar todo a la mierda
un encierro y luego otro y otro y así hasta agotar la vida

niños pequeños aislados
venden caramelos para comprar caramelos
se venden también ancianos sin casa ni ataúd
y en la noche recuerdo a Dalton como si hubiéramos cogido
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo,
los primeros en sacar el cuchillo,
los tristes más tristes del mundo.

Escribir sobre la angustia las cruces sobre el agua
el manso ahora es de sangre y es nuestro
camiones transitan cagando bilis
y la gente
la gente chuma sus penas en una calle del mercado
llamando la atención
para irse a otro sitio
con música más alta y más espesa
y
no puedo oír más los días que vienen sin piedad
sobre nosotros pobrecitos acomodados
padre con cáncer y sin medicina
una huelga por hacer y el amor por hacer.

Escribir vomitando en angustia con Gálvez
cuando en su silla de ruedas gritó
que durmamos tranquilos
que en este país nunca,
nunca pasará nada,
país de mierda
las palomas amanecen muertas en el parque
lanzadas mil veces en este insano precipicio.

Escribir muriendo en angustia una línea de luz
nuestros gobernantes pirómanos
cintas de seguridad alrededor de la ciudad
negros y cholos y adictos y perras
conmueven la hora en que la noche no lleva mascarilla
remueven la ceniza del cigarrillo
conversan del amor ausente en su plenitud
mientras un niñito en Samborondón
hace su corona party
y los pedacitos de la esperanza se fuman en una tola

reviso bajo el colchón de la celda
y una ouija mal hecha ha florecido.












25/4/20

Panóptico interestelar


Estamos enfermos y listos
centro de detención
ciudad giratoria y almidonada
centro de rehabilitación
un viaje sin retorno
y una cuarentena de mierda.

Un retoño del destino me acicala
días sin sol ni ducha caliente
la pequeña gabriela se ha dormido asustada
marca un palo torcido en la pared
un día más
sin fiebre
"y el vaso no estaba colmado
el alma no está satisfecha
el espíritu no estaba sereno
el corazón no estaba callado".

El almíbar sobre los labios
el sol inunda el vacío
sueño que corro borracha por el centro de la ciudad
tus ojos predicando la obsolescencia de mi amor
nuestra fe se lava la cara en el mar
rock and roll que evoca tu barba sobre tu dulzura
veinteañero que me coge hasta el anochecer
tiemblo como Sidartha frente al río
antes de comenzar otra vez.

28/2/20

Abasto


Suena Mañana en el Abasto

El cielo se abre cuando tu tercer ojo despierta
las montañas se alumbran de a poco
mientras los niños calientan sus pies al correr a la escuela
la calle se rompe a pedazos
los carros parpadean antes de caer
los perros se desperezan en una sombra atrincherada
rompiendo el aliento a dos borrachos recostados en la acera.

Pienso en ti y en tus ojos negrísimos
en tus profundas heridas mañaneras
costras hirviendo sobre tus párpados
después de la pesadilla mayor
noche apesumbrada 
en tu corazón hermoso.

No permites que sople tu coronilla 
que haga fogata y colchón en tu barba oscura
oleaje permanente en tu cabeza
impulsos imperfectos que te hacen alejarme
y llamarme muy bajito cuando la luna se esconde.

Hoy pienso en ti y en tus ojos negrísimos.


Te imagino tosiendo

Trato de tocar tu espíritu que se va
que cruza el océano y se afeita la barba
los días en el hotel del Puno y sin cruzar el lago
tus pestañas castañas se aferran a mis dedos
me haces reír todo el día
como si la vida no fuera
un martillazo del sol 
famélico destino
sobriedad lenta muerte lenta.

Perú gira despacio para no despertarnos
todo el día aullando sobre el hombro más despistado
y más rubio
botellita de almibar 
tu piel cambia en la noche
se vuelve morena
suquito de mierda
carne de llama y en llamas
tus días caen sobre mi ausencia
paisajes de arena y un mercado de juguetes usados.

Amas las palabras pero no las tuyas
susurras
nacen gritando las huelgas en el callejón andino
nos golpean fuerte la cabeza
contigo no hay moscas
ni destino
un poco de aguardiente lame tus dientes blanquísimos.

No importa tenerte al otro lado del charco
porque sé que cuando estoy borderline
me contestas
enseguida
pero
pero odio que siempre te vayas
extraño mascar tus dudas
para vomitar una alegría cursi
y terrible.

Fogata

Me emocionan tus fotos a oscuras 
tu sonrisa que perturba la media mañana
siento un poco de terror
cuando tus ojos se clavan en mis labios.

Me gustan los lobos
te dije cerca de tu alma dañada
días rojos y calmos me tocan
puedo presentir el placer que recorre
a blanco y negro en tus dedos
la autopista me lleva a tu colchón de media plaza
en algún suburbio donde la lluvia 
lleva nadando pequeños ratones
que entran sin piedad en los panes de los niños
junto a palomas que lamen las ventanas.

me envuelvo en el calor de tu ignorancia

en tu cuerpo incendiado

No necesito decir nada.



15/11/19

Borderline



Regresaré de las cenizas en esta madrugada, como un bichito que logra a veces subir al árbol intentando siempre alcanzar la copa. La psicóloga me dice que estoy vacía, que no sé lo que quiero, que no habrá más terapia si es que no dejo de consumir, que no estoy conectada a ningún sentimiento; mi novio de diez días dice que no habrá más noviazgo si es que no dejo de consumir, que la vida es otra cosa. Consumo. Lloro un poco pero no mucho porque tengo fluoxetina. Últimamente he vivido la vida tan superficialmente que me escurro entre mis propias manos, no recuerdo a dónde iba. Me convencí de que era una buena madre, pero ahora no sé si alcanzo al menos a cuidar a este cachorro hermoso que corre libre por ahí, y a veces me miente, y a veces me protege. Dejé de ir al Partido, dejé de leer, soy un zombie alcohólico que la noche cobija, extraño mi Cobija, tal vez el único chico guapo que me amaba y que me tejía largas bufandas. Dejé de escribir, era mi cable a tierra para no permitirme sucumbir tan rápido a la fluidez suicida de este viento caliente. Tensa calma de la mediocridad que no me permite vivir en el momento presente sino en cada instante del siguiente minuto. Pierdo, me caigo y me levanto.

2/5/19

A propósito de Alejandra Pizarnik

"Imposible vivir siempre en estado de catástrofe." escribía Alejandra Pizarnik en su diario un día como hoy.

Años como grandes olas del mar internada en lo profundo de una subjetividad dolorosa, donde el espejo y la niñez se quebraban casi siempre.  Gabriela Espinoza Salamea se enorgullecía de mirar todos los días desde la ventana de la sala de sicopatología del Pirovano llenando sus labios de los labios de Alejandra.
Me leía en ella.
Un elefante anoréxico que esculpe nubes pensando en los rostros que no pueden cambiarse, en las manos que son siempre las mismas, en la lengua que se aburre de decir lo mismo, de tatuarse lo que escapa al destino, de lo inconmensurable de una soledad organizada desde los cinco años.
Demasiado alcohol llorando por los cuerpos que se escapan por la ventana en la noche cuando llueve sin parar, despellejándome hasta llegar a las ojeras hondas como los potros de bárbaros atilas de Vallejo.
Y entonces llegó la hora de un tratamiento de verdad, pastillas y terapia, dejar a la escritura que sangra y lastima para el fin de semana ¿me he traicionado a mi misma?
No se azota el espíritu con oscuro beneplácito en mis poemas de amor, las hojas se mueren como peces hambrientos.
Rayos, quisiera escribir como Alejandra pero no quisiera morir con el hueco en el estómago como Alejandra.
Llegó la hora de un tratamiento de verdad, pastillas y terapia.

16/1/19

imágenes para no dormir



Alausí

La niebla llena los cuerpos flacos de los niños
los perros bostezan convirtiéndose en nubes
una casita se balancea
entre las montañas
en la gasolinera alguien lee un libro sobre Dios
flores flotan en la neblina
un kilo de cruces bordea la carretera
demonios helados soplan el aire de las cinco am
una mano acaricia mi espalda
me dice baby
un cigarrillo desaparece entre su humo
la basura amanece congelada
y los pájaros alumbran trinos blancos.

Fantasmas viajan en un tren que no existe
a la Nariz del Diablo,
me das un algodón cosechado por ti
un beso en la frente
continúo mi camino en bajada
en la niebla que no desaparece nunca.

Beñat

Una ola fría del Pacífico te trajo
-no haré un poema cursi aquí-
un sueño prodrómico 
anuncia 
diecisiete adolescentes calcinados en un centro de rehabilitación 
la más pequeña alucinaba el paraíso y quemó su cama
una embarazada enamorada apuñalada en vivo 
y en directo
por amor.

Onomatopeya de tu risa después de tirar
o después de fumar
tus pupilas castañas cuando el sol preña diamantes
bajo el océano
tu piel que se eriza cuando flotas 
encima mío
-no haré un poema cursi aquí-.

Miro edificios cada día más altos
con la boca abierta
en la madrugada prendida
como los dos gringos heroinómanos
en el video del supermercado
la boca abierta
me quedo pensándote
mientras fumo la ciudad.

Diez días encendidos
tu ascendencia de oso pardo
te hace rodearme con un solo brazo para besarnos sin prisa
hasta que llegue la distimia y nos saque a patadas
a hundirnos en la noche que florece en el centro
un perreo en la plaza
un mosquito en el bar.

Un montón de oráculos
en las cuencas luminiscentes de tus ojos
donde siempre es de día
tus pestañas dibujadas con crayón amarillo
pensé que eras una fiesta
un trocito de rocanrol
lo más punk de estos infiernos
y comencé a llorar.

Estar ebria todo el día
también es una declaración de intenciones.

Colmillitos afilados
te comes las uñas hasta la médula
hasta sentir tu corazón etarra latir
morder tu rabia
tu intento de tener alma
paseas desnudo
la luz entra escasa con ansiedad
bajo la persiana siempre cerrada
pasa la vida
el aburrimiento de ser siempre un animalito enfermo
espíritu que se rompe para siempre
y duerme para siempre
una señal del universo con las mejillas rosadas de tanta sangre.

Los recuerdos se devoran entre ellos
sollozan hojas amarillas
dientes usados,
rompe este papel en pedacitos
fúmalo en unos de tus cigarros de yerba,
y no te vayas por favor
-no haré un poema cursi aquí-.


Collage follaje

Fui un árbol
genealogía reparada en el colchón del beneplácito
fui un monstruo
alienígena con delirios de flor.

El corazón duerme
en un río cuesta abajo de prozac
horas huérfanas al amparo de Dios
días que son copias de las copias de las copias
almíbar y azufre en pequeñas dosis
para no morir de pereza.

Fui un avatar inacabado
coleccionando casitas
recortando ropa de un papel.

Cabroncito inútil que la lluvia lleva
me rascas la espalda
enamorado del enfermo
de la que se enamoró una vez
y fue cicatriz
y fue salvaje
la que sueña en el feto azul que abortó
la que cierra las puertas con aldaba
para ir a dormir.

21/10/18

amuletos



Amuleto Diógenes


Abro hojas al azar
amanecen poemas sucios
los humedezco
caliento
leudo.

Invoco al chico más guapo de todos
al que partió mis labios con amor
antes de irse de mi vida
gritándome tu amor pequeño burgués de mierda.

Nos conocimos
en una casa vieja que hacía de Juventud Comunista
el Congreso ardía
los panfletos incendiarios
el Tribunal Electoral tomado.

Los recuerdos se vuelven implacables
duele tu muerte
pequeña
perversa
pusilánime.

Corto mi mano en cinco partes iguales
en cada dedo dibujo un corazón
el tiempo se come a los lobos que amé
los convierte en tímidos perros
lima los colmillos a las niñas que fui.

Control social, hegemonía
letra muerta al costado de tu frente
todos los días sueño contigo y tus viejos libros
dulce pan de tanto partir la boca
pronuncio tu nombre
para no olvidarte nunca
repito tu cara al viento
acaso el asco de ser gente y  no ser nada
un montón de huesos secos
en mi mano tu foto en Ingapirca
bañada en pesadilla matinal
endulzada en sangre de Pessoa
muerdo tu labio superior
te dejo leer a Walter Benjamin sin aullar
control social, hegemonía
y todo lo que eran tus ojos brillantes.

Amuleto Ekeko

El amor supura de tu piel como limón en la herida primera muerdo una cañita de azúcar de tu costilla impar bajo dos nubes negrísimas / gritas de dolor como un gusano que recorre  la cornea de los ojos mareándonos cada vez que tu ajna se fijaba en esta  mentirosa que hacía algo de escritura dialéctica y que quiere como quieren esos monitos que quitan los piojos a los otros / el río Tomebamba avanzaba hacia la Calle Larga / cultivamos dos hermosos perros cafés que ladraban cada vez que llegabas a mi cama llena de lavanda y huesos negros / la cuenca del río inundó tus parpados y te hermanó con la madrugada como acción directa como acto terrorista te volvió instrumento de mi alma huella de mi mano que señala tu pupo palabra quechua que preña a los que vivieron en estas carnes / todo esto es una fogata íntima que arde como oráculo chino para llamarte a mi vida / en el ruido obsceno del primer noticiero de la mañana montanas de basura, flotas desaparecidas de flores de mierda / intuyo que rascas la panza del Ekeco como yo.

Amuleto Cobija 

Todas las noches
tu cuerpo claro
tu barba larguísima
un brujo sentado como yogui
un sueno interrupto por las luces de la calle
y los rasguños del demonio.

En un rincón de la calle
invariablemente onírica
me hablas me perdonas
me coses dos dedos más de frente
impregnas de alcohol
los recuerdos asesinos
un viaje a la playa en tu carro carcomido
parte de mi almohada
a la tuya
como en un dibujo de Alex Grey
me conecto a tus venas
en la madrugada
mientras abrazas a tu novia de siempre.

A las cuatro y veintiséis
mis ojos se abren repletos de sangre
mi alma viciosa tiembla
te extraña
se golpea contra las alcantarillas del Espíritu.

21/8/18

Instantáneas desde Bolivia



Paisaje sin subte 

Al borde del Río de Plata
tiwanakus mashan bajo la Luna
un niño escribe con piedras diminutas su nombre
se paspa las mejillas cuando ríe.

Un lago del tamaño de tus dudas
un presidente del tamaño de tus dudas.

Tus ojos se clavan en mis manos
intento no marearme
nos acostamos en la mitad del césped
siempre azul
La Paz y frío
bajo el sol que rasca y no calienta.

Corono de flores el camino
a tu boca milagrosa
certeza de león ebrio
que soborna al muñequito del mercado
amanece
nos hacemos los muertos
un bocado de alpaca en tu labio inferior
lo muerdo
encontramos una callecita a Perú
y nos vamos.


Canción menor en La Paz

Poco a poco
perder el miedo
comenzar el viaje sola

Un ángel cabrón me cuida de mi misma
Dios tiene en una mano en el mundo
en la otra las drogas
yo tengo en la una mano el miedo
en la otra las drogas

Pido a la bruja indígena
un amor.

Respiro hondo
cerveza con hojas de coca
prendo la televisión
intento de asesinato al presidente de Venezuela
la prensa europea anuncia la bondad
del terrorismo del tercer mundo
cloaca del periodismo
tercer mundo otra vez
la vida siempre la misma
nada arde hasta que todo arde
nada importa hasta que todo importa.

Federici fuma en una matiné feminista
me pierdo en la noche
los niños venden sus artesanías
una taxista sube el volumen de su radio
intento de asesinato
qué puede ser un poema sino un collage de la vida
no vivida
de la vida que intentamos vivir
caigo en la superficialidad

y peco

me cago en Dios
pero peco
la coca barata en la plaza Murillo me reconforta
intento de asesinato
música que suena en el teleférico
hasta que el tímpano se rompe
y entran hombrecitos deformes
a decir que ha terminado.


Tienes miedo

Tienes miedo a la pobreza
a los colchones amontonados
a los niños amontonados
en cuartos diminutos
donde el cilindro de gas
descansa en la mitad
cocinan
a un costado
lavan sus cobijas
en tinas de agua
con el frío del Altiplano
comen con la cuchara lavada siempre en el mismo balde
las toallas cuelgan en las camas.

Una televisión vieja
anuncia electrocutarse.

Tienes miedo a que sea de verdad
que los pobres también ríen
a carcajadas
desencajando sus mandíbulas
y que ríen y que follan
tiernamente.

Tienes miedo a los niños
que vacían los basureros
en la madrugada
mientras hombres y cuchillos
aguardan.

Tienes miedo y te salvas
porque los libros marxistas
pululan en tu casita
persignada con un cuadro de Siqueiros.

Los pájaros negros
llenan las almohadas de ratones
comen el hígado de prometeos recién nacidos
de los pisos llenos de peruanos
colombianos
cholos
negros
y putas.

Dos niños se penetran
sangran

Los buses van llenos
a la periferia
siempre
a la periferia
conventillos
pollo mil veces frito
en el aceite de un camión
que parte sin demora
a las cuatro de la mañana
en la niebla siempre
y hacia la niebla siempre.


Salar

Al borde de un espejo blanquísimo
dos montañas han decidido
separarse

El hijo parte
la madre llora.

La leche de sus pechos redondos
se junta con la lluvia
hace un salar.

Pequeñas gotas resuenan
en la débil superficie
todo se vuelve salado
una niña lleva sus alpacas a dormir
su corazón caluroso no sabe
del frío que hace.

Un turista argentino se sienta
al borde
su gorra azul lame las nubes
-llueve sal
litio congelado
se abre un surco
la sal agrieta sus manos
un barquito se sumerge
entre dos nevados colosales
y el lago despierta
inagotable-
su espalda marca la pregunta eterna
cualquier perfil
al borde del lago
como si algún día vislumbrara
el amor maravilloso
que abre las puertas oxidadas
de cada canción mal escrita
asquerosa de tanto dulce
amor mío
jardín que espero cada día
cuando llegues te regalaré estas hojas
claro oráculo en la mitad
de un país sin mar.

22/1/18

Planta de ají sin sol

publicado en el periódico Gaceta Cultural, de República Sur


La imagen más triste del mundo –dijiste–
son esos dos novios comprando
un ataúd pequeño en la funeraria.

Leoncito pervertido,
que en la noche se agarra de mi teta
para no caer en el precipicio de la pequeña muerte.

Sueño en grandes olas
que me aprietan contra grandes muros,
y cada amanecer
despierto yendo con la marea.

A dónde van las horas que se acaban,
tu corazón es el alquitrán de la pipa más sucia,
imagino las vueltas que da tu cabeza
para decidir
que nunca te quise
pero el amor es más complicado
es un río de sangre donde nadie
se sumerge dos veces
sin convertirse en otra persona,
beso cada uno de tus vicios
acaricio cada mancha de tu alma
parto tu dedo meñique
y formo una vela para prender
a la niña del ataúd pequeño
que ciertamente
será la última hija que no tengamos.

23/1/17

Veinte líneas

Este pequeño poema aparece en la antología artística Wiwasapa, cuyos fondos serán destinados para las víctimas del terremoto de abril de 2016 en Ecuador, y tiene poesía, fotografía, ilustraciones de gente de este lado del charco y del otro también.



Veinte líneas
entre tus labios 
y esta tijerita para recortar los puntos
que adornan tu cuello.

Guapo inmundo
que aprietas el acelerador
para ver si entendimos algo sobre nuestro vacío
somos hojas del árbol de Camus
un instante que no alcanza  la satisfacción,
veinte líneas
de un dealer más guapo que vos
con los dos iría a esa casita en Lima
a fumar viendo la ciudad que no florece
porque Lima siempre está gris
y tus labios son la noche
y la noche me chupa los lóbulos
y yo a ti te chuparía cada huesito
cuando mueras.




25/5/16

País roto

"¡Vuelvan a la cama señores!
Duerman tranquilos,
en este país nunca,
nunca pasará nada,
¡nunca!."
Galo Gálvez, 
Entre Marx y una mujer desnuda.
Jorge Enrique Adoum



Paisito del cóndor bulímico,
que el buen Dios blancuzco dejó a su suerte,
cuando la cáscara caliente del huevo,
caía sobre la huasipinguera
mil veces violada,
arrancada su leche para el guagua blanquito,
arrancada su tierra
desangrada,
crucificada.
bendecida.

Pequeño país donde se mata cada día la Dolores,
y cada día le cortan la trenza a Pancho Jaime,
Sísifo guayaquileño
con olor a cerveza y camiseta de Barcelona,
cojudo país de guerrilla chiquita,
la CIA se ríe para separar al Partido Comunista más pequeño del mundo,
los skinheads se lanzan al precipicio por aburrimiento,
dos niños en una esquina de la Amazonas
inhalan humo de espuma flex
mientras juegan a penetrarse.

País diminuto,
donde no tengo un amor,
ni pan,
ni Dios,
donde la analgesia acaricia los vientos del mar,
esa playita donde hablamos de Gramsci,
del dolor,
de Juan Gelman,
del DSM4,
donde a un costado de la selva,
la ayahuasca hubo de convertirme en león,
rugido que murió
con la tristeza de mi generación,
que nada hace,
que nada dice,
que nada teme.

Ciudad pajera,
a las tres am los dealers cambian su coca por base,
en un centro vacío donde aúllan blanqueados los niños sin mamá,
donde los dos viajábamos en tu bicicleta sin frenos,
cantando a los Mileto
porque
íbamos
a morir.


*imagen de Luigi Stornaiolo

13/5/16

dos poemas a blanco y negro





Cabecitas cortadas de jilguero*

“Yo a vos te pusiera la hembrita”,
dijo mientras abría mis heridas,
“se llamará Dolores, y va a nacer en Cuba”,
murmuré mientras lamía la tola
y sonreía amortiguada.

Dios Rock quítame tanto dolor,
envíame al oso de “The Revegnant”
y que me despedace,
bajo el hacha de la última luna,
en pedazos que sirvan de souvenires,
para yonquis melancólicos.

La noche llega criminal a mi corazón,
mi corazón es un cenicero sucio,
un carnicero que siempre está borracho,
un baño público en el Infierno.

Y en las calles cerca del Terminal,
en un hotel de un Norman Bates criollo,
la fiesta comienza y termina,
sola,
en mi habitación,
con un disco de Camilo Sesto  y un muñeco vudú,
que repite
tu nombre bajo el ruido de la autopista,
en el recuerdo de esa manía tuya de morir,
mientras desnudas a mi mejor amiga,
y yo me quedo sin llorar,
puta madre,
sin llorar.


*a propósito de un cuentito de Eliécer Cárdenas




Cada despedida merece una pequeña muerte 

Es doloroso pasar tanto tiempo con alguien,
para que al final resulte un desconocido,

/¿Me escuchas Clementine?/

El recuerdo es un dolor,
que hierve bajo la angustia de los días,
pequeño insecto nocturno
que resbala por las orejas de la noche
y hace que te extrañe

sin piedad,

si pudiéramos robarnos este bus destartalado
de fiesta de pueblo,
que a veces se transforma en gusano motorizado
para niños que odian su casa,

si pudiéramos robarnos,
las noches de borrachera
cuando cabreado y solemne
gritabas que odiabas las cosquillas

o cuando mentiste que sabías poner inyecciones,
para que no tuviera miedo
con esa fiebre de mierda,
y tuvimos sexo como animales
con la gripe
y la nostalgia
de saber que un año después
me odiarías como se odia,
el himno nacional a las cinco de la mañana,
y desdentados,
sangrando,
con el cuchillo bajo la garganta,
caballitos de anís maltrechos,
bebiendo el amor inútil de la última pelea
sabemos que ésto es el final
y que no quedan suficientes hojas en este libro,
para comprar para pagar para alquilar para soñar
un final feliz.

3/2/16

helenas rotas


Eco

La palabra me parió un domingo
de olor de hojas de menta
el amor
pequeño gusano resbaló tras empujones en la lluvia
cerezo que se prende en el calendario
lengua que bordea las olas
línea caliente por cobrar
ancianos que pasean por el bosque petrificado.

La palabra me alumbró con dolor
y en la noche con Júpiter como dealer
la constelación de los celos se detuvo exacta en mi garganta
me la robaron
me la quitaron
y no encuentro nada que alegre
estos días llenos de herrumbre
de paradas de buses que salen al infierno
atestados bajo la cal de la muerte.

Tal vez
en un enorme sueño pueda decirte
Narciso, cuerpo de alfiler
costillas perfectas
iliaco encantador
lo que bajo la montaña con palitos encenderé
y tras la muerte
Narciso
tan guapo
que en el sin fin del agua resucitaré
pero hoy el viento bosteza en mi cuerpo
repite
y repite
la última silaba de cada palabra que cada novio susurra
este quejido eterno
lamo los libros de la biblioteca
me duermo sobre la fotocopiadora
pero todo es inútil
se hace la noche
mi voz no vuelve
sueño.


Perséfone

Cuando la mañana había reverdecido,
miraba al espejo del Tiempo del borde,

desde las cuatro am los dados juegan,
dentro de las manos pálidas de todos los dioses,
y en cada bar donde pululan los barcos alrededor de focos fluorescentes,
prometí plantar árboles que sostendrán el Infinito,
aunque Hades hoy me cosquillea los pies,
acaricia mis manos de uñas mordidas,
me lleva a jugar en el sótano,

pero los días han pasado,
escucho las agujas del reloj bajo mi vientre,
y entonces la voz de mi madre susurra
Perséfone, el sol te ha visto descender,
Perséfone, grito desgarrado,
Perséfone, mi niña más pura

Perséfone,
me digo frente a un espejo hecho añicos,
ya no quiero comer,
ni reír,
ni fumar,
mis amigas son sirenas taciturnas,
mi madre ha secado el suelo con su nostalgia,
mi amor se ha vuelto cementerio,

hoy me han regalado un par de semillas
o de ácidos,
o de pastillas,
ya no sé bien que es nada,
mi tristeza me ha vuelto borrosa,
y en la televisión dicen que habré de volver a ver mi madre,
me trenzará el pelo,
reiremos al amanecer,
encontraré el camino de regreso
y ella abrirá la primavera.


Pandora

Si hubiese puesto la primera piedra,
desde el ombligo del Todo,
todo era ella,
la que alucinaba Zeus en un vuelo de hongos,
la que aspiraba al Abismo por vez primera,
acercó la nariz a la cajita universal,
dueña de todas las virtudes,
dueña de todas las mujeres,

los monstruos burbujean el Destino
que emana de su boca para toda su estirpe,
su vestido violeta se llena de sangre,
tal como Eva,
y si Afrodita hizo a su corazón quemarse
en un colapso nervioso ,
fue porque la curiosidad mil veces del hombre,
nunca nuestra,
nunca mía,
nunca tuya, Pandora,

había un pedacito de esperanza en el fondo,
vendrá algún día un ejército de niñas pandoras,
hermosas ninjas,
en el bus de la inquietud astral,
gatos armados-subversivos,
las protegerán con garras rojas y negras,
el fuego de Prometeo iluminará el camino,
y embanderarán la curiosidad como virtud.




22/8/15

Dolores

- a propósito de Dolores Veintimilla, poeta ecuatoriana que se suicidó a los 27 años, tras los ataques de la sociedad curuchupa cuencana y el abandono de su esposo- 


Agujas metálicas
suspendidas
en el hueco del diablo
de tu viejo sillón,
donde un día se sentara Perséfone a esperar a su mamá,
yo que no tengo más que una lápida florida,
una canción mal hecha
y la confusión como banda sonora
antes
de
dormir,
muñequitas que juegan en mis venas más delgadas,
te acuerdas Dolor Dolores,
te acuerdas de Violeta, Castor y de las fiestas,
de la noche que nunca cobija,
solo ronronea
en tu dolor, Dolores,
en tu corona de espinas,
en tu pecho incendiado,
y cuando escucho las viejas historias patrias
Don Eloy, Don Vicente, Don Juan León,
no entiendo por qué no lloramos tus horas,
a las siete de la mañana cuando el himno nacional aplasta nuestros cráneos inmolados.
¿Dónde está ese mundo que soñé
allá en los años de mi edad primera?
Bajo el adoquín escarlata
que levantamos Dolores cada sábado de resaca,
para buscar la moneda,
llorar en la óptica ilusión
de los sueños que ya no son pétalos de descanso,
sino 
pesadilla-maldormir,
reptil-almohada,
ronquido-lepra,
del mundo que cae
sobre el somalí,
el afgano,
el palestino,
el indígena,
necrología infinita,
Dolores Universal,
no entras en este campo santo de concentración
católico,
curuchupa
almidonado,
infectadísimo,
será mejor darte la inmensa buena noche,
y que nos hagas un rincón para changarnos. 

22/5/15

Epílogo


Que haré con el poco buen humor que me queda Las ganas de incendiarte el corazón Los pocos tabacos salvos Estás tan hermoso desde que te fuiste Ver morir a ese toro me pone tan llorona, y que el Partido Comunista haya traicionado Ese día en que fuimos menos que irrelevantes Algo así no debería dejar trascendencia Esta nostalgia puede ser un río que sea algo así como una declaración de principios, porque nada más sujeta la tierra Tus manos que temblaban aquel lunes en que la lluvia se comió la ciudad Nuestro hijo que nació entre dos llantas negrísimas, cuando el cielo alumbraba lo último bueno que quedaba dentro de mí Te acuerdas como éramos entonces, entre las paredes llenas de poemas Tu risa que rompía el viento, los orgasmos más tristes, eso sí, para luego llorar como locos y separarnos por un tiempo Hasta que regresabas como los gatos aruñados Yo te esperaba Los nazis habían vuelto y los espectáculos y los circos llenos de elefantes flaquísimos y tigres sin fuerza ya ni para caminar No había algo más triste que la sonrisa del chanchito que con una lanza y mucho fuego muuuuuuucho fuego, fue resurrecto hornado para adornar esos domingos sin pena ni gloria, tan familiares, pero yo no tengo familia, mi madre me odiaba Entonces los años en el colegio sin encajar, los conciertos, las fiestas El punk que resplandecía tan puro Los mantras para llamar a la alegría, pero todo era nada, y las mineras se tragaban la tierra, y los revolucionarios se hacían dogmáticos, Y el Panóptico Y el psicólogo me diagnosticaba ansiedad flotante y tan cerca del trastorno fronterizo pero Tan cerca da risa Cerrabas la puerta con aldabas para protegerte de las pesadillas Cuando me dormí encima de la radio que ponía esa salsa tan triste Cuando en la bicicleta pudimos bajar riendo esa montaña de cemento Los periódicos nos llenan de herrumbre Somos hongos que alcanzamos a cerrar los ojos cuando esa música coloreaba Tu amor pequeño burgués que cree que la gente es propiedad de alguien más dijiste Todos los chicos No recuerdo bien Ahora son uno, todo lo que viene se queda doliendo  Nuestra casa de huérfanos, aquí lloraba hasta ese man que tenía músculos y esa chica que fingía ser imbécil para ser amada Mis trece almas lloraban juntas todo el tiempo, oh por dios, todo el tiempo Leía las odas de don Neftalí para sentirme menos miserable En los cassetthes sonaban esos programas viejos de la radio que grabé para papá Y ahora tengo una casita donde siempre hay azúcar y detergente y vodka y fuego Y mi hijo no cree que soy mala Y ya no necesito las clonazepán ni tu amor ni el amor de dios Y ahora tengo un lugar caliente para escribir esto que no sirve para nada Porque nunca dije que podía escribir Solo fue una forma de salvarme. Tan cerca que da risa Solo fue una forma de salvarme

14/4/15

Incertidumbre





Toda la verdad y nada más que la verdad,
en esta tarde de mierda
escucho tu corazón detenerse
y
no
puedo
saber
de qué color la ansiedad
flotante
vestida de fiesta
de putita cocainómana,
de sueño húmedo,
inaugurará esta maltrecha suerte
de encontrarte
y perderte
y encontrarte,
la funda que se acaba al final de la noche,
llega calma
la madrugada
a sacarme la puta,
hastío de esos personajes de Kundera,
amo cada peca que corona tu espalda,
filosofía de vereda,
de botella rota
contra tu corazón quemado,
presumido,
amor mío,
estorbamos,
la edad comienza a pesar
y el señor que barre la calle a las cinco
lo sabe,
me guiña un ojo
la indolencia de sabernos,
de
vivir
rotos.

2/3/15

Piel en llamas

Éstos poemas se encuentran dentro de la Edición Erótica "PIEL EN LLAMAS", librito recién sacado del horno por mi colectivo Ninacuro,
mis poemas dicen así:



Sonata

Preciosa instantánea para olvidar la muerte,
minúscula oración al dios más perverso de todos,
el que apuesta a la presión de ceder,
al efímero resplandor del vacío
el placer de la distracción,
veías a los barcos suspenderse
reías en la orilla,
agarrando aire antes de besarnos,
volvernos peces,
pedazos de sexo insurrecto,
revolucionario,
subversivo,
te deseo con todas las adolescentes del mundo,
que abren sus piernas bajo la tormenta,
gritan,
se lamen,
aprietan sus pezones en la vanidad de la noche,
y los discos giran,
mientras el poema se moja
sobre tu sexo alborotado
que grita con olor a amaranto,
abducción mágica del pequeño cosmos
que se abre en mi boca,
revienta en el plexo,
vulvas vivas salvajes
vaciando
el goce
del
dolor,
éxtasis

11/11/14

No hay en el mundo más que un segundo para desaparecer

poesía de la edición Gusano de Fuego
cinco poemitas 


Primavera

En primavera,
no se permite odiar,
sólo tirar libremente,
pensando en los aires que llegan desde el sur,
los bailes que se inventan jugando a no dormir,
la alegría fermentada en la última botella,
el par de líneas que el baño nos regaló,
el aroma de la niña que nunca llega,
de la muerte que por puta se quedó en el terminal,
por eso fuimos felices,
por eso en Cuenca no existe la primavera

(salvo cuando la llamamos 432 veces seguidas sin cerrar los ojos)