26/6/18

Defensa del Reggaeton

"Que me estoy burlando del sistema,
dando malos consejos a las nenas
que estoy jugando con fuego, 
no entienden que soy el fuego"
Cazzu

Para empezar yo era la típica tipa que se creía muy inteligente para el reggaeton, mi adolescencia descubrió la trova y el rock argentino, amo Silvio, Victor Jara, la Violeta y a Paez, mis veinte me deprimí y escribí entre canciones de Nirvana, Portishead, Radiohead y Tool, me hice fuerte con el punk, Non Servium, Kaos Urbano, Eskorbuto, canté con rabia en mi banda de street punk, los últimos años farrié con Pereza y me encantaron los Chikos del Maíz, y todo esto mientras la ciudad estallaba en la noche con canciones de Daddy Yanke, Tego Calderón, Vico C, qué música tan machista decía, qué vacía, y el pie se movía involuntario a la hora de la fiesta.


3/5/18

Cuatro escritores ecuatorianos cuatro

Esta entrada no va de recopilaciones, ni de antologías, sino de cuatro escritores de mi país imaginario que me han partido el cráneo y han deconstruído de alguna forma la lírica conservadora ecuatoriana, con datos que bibliográficamente no aportan nada y extractos de textos sin referencia alguna que no son más que puñaladas encantadoras que adornan estos días grises.
Me pregunto si alguien leerá esto.





Escribo desde la incomodidad

-apuntes sobre feminismo-

Artículo publicado en la revista cultural Amazon, de Alexander Ávila Álvarez.



En 1968 una chica menuda, con cabello corto y oscuro, disparó tres veces a Andy Warhol, lo que muchos no saben es que tiempo antes Valerie Solanas comenzaba su no tan famoso manifiesto SCUM (1967) así:
“La vida en esta sociedad es, en el mejor de los casos, un completo aburrimiento, y en ningún aspecto relevante, para las mujeres que permanecen siendo personas cívicas, responsables, y en búsqueda de emociones; a menos que se derroque el gobierno, se elimine el sistema monetario, se instituya la completa automatización y la destrucción del sexo masculino.”

22/1/18

De cómo le escupí a Vargas Llosa o algo sobre el compromiso en el Arte

publicado en la revista cultural Bareque



Mi generación es cínica, pero también debo decir que somos perezosos y presumidos. Nos gusta hablar del mundo, decir orgullosos que detestamos la política para huir del compromiso de asumir que algo mismo deberíamos decir (…) o hablar del arte como si estuviera colocado en un orden superior en donde se puede permitir todo.

Planta de ají sin sol

publicado en el periódico Gaceta Cultural, de República Sur


La imagen más triste del mundo –dijiste–
son esos dos novios comprando
un ataúd pequeño en la funeraria.

Leoncito pervertido,
que en la noche se agarra de mi teta
para no caer en el precipicio de la pequeña muerte.

Sueño en grandes olas
que me aprietan contra grandes muros,
y cada amanecer
despierto yendo con la marea.

A dónde van las horas que se acaban,
tu corazón es el alquitrán de la pipa más sucia,
imagino las vueltas que da tu cabeza
para decidir
que nunca te quise
pero el amor es más complicado
es un río de sangre donde nadie
se sumerge dos veces
sin convertirse en otra persona,
beso cada uno de tus vicios
acaricio cada mancha de tu alma
parto tu dedo meñique
y formo una vela para prender
a la niña del ataúd pequeño
que ciertamente
será la última hija que no tengamos.

23/1/17

Veinte líneas

Este pequeño poema aparece en la antología artística Wiwasapa, cuyos fondos serán destinados para las víctimas del terremoto de abril de 2016 en Ecuador, y tiene poesía, fotografía, ilustraciones de gente de este lado del charco y del otro también.



Veinte líneas
entre tus labios 
y esta tijerita para recortar los puntos
que adornan tu cuello.

Guapo inmundo
que aprietas el acelerador
para ver si entendimos algo sobre nuestro vacío
somos hojas del árbol de Camus
un instante que no alcanza  la satisfacción,
veinte líneas
de un dealer más guapo que vos
con los dos iría a esa casita en Lima
a fumar viendo la ciudad que no florece
porque Lima siempre está gris
y tus labios son la noche
y la noche me chupa los lóbulos
y yo a ti te chuparía cada huesito
cuando mueras.




Mis clases de filosofía

-o de cómo queríamos cambiar el mundo-


Este textito fue publicado en la revista Indicios del Colegio Asunción, en una edición de aniversario, me pidieron enviar algo sobre los recuerdos del colegio, y esto sucedió así:



Recuerdo con cariño siempre las clases de filosofía. Recuerdo un periódico que hicimos en el colegio y las ganas que teníamos de cambiar el mundo.

Las chicas de Sociales, teníamos en común que no nos gustaban o no entendíamos la rigidez de las matemáticas o los principios químicos, pero nos llamaba la atención eso que decía Platón sobre las sombras y la caverna.

Es complicado hablar de la Institución Educativa como tal, de cómo aún no logramos conciliar la creatividad y el interés con el contenido y el conocimiento requerido.

Me gustaba leer, en general, novelas, cuando llegamos a Sociales, me sentí como en casa, había algo en el aire que cuando eres adolescente y te da paz, es casi mágico.

25/5/16

País roto

"¡Vuelvan a la cama señores!
Duerman tranquilos,
en este país nunca,
nunca pasará nada,
¡nunca!."
Galo Gálvez, 
Entre Marx y una mujer desnuda.
Jorge Enrique Adoum



Paisito del cóndor bulímico,
que el buen Dios blancuzco dejó a su suerte,
cuando la cáscara caliente del huevo,
caía sobre la huasipinguera
mil veces violada,
arrancada su leche para el guagua blanquito,
arrancada su tierra
desangrada,
crucificada.
bendecida.

Pequeño país donde se mata cada día la Dolores,
y cada día le cortan la trenza a Pancho Jaime,
Sísifo guayaquileño
con olor a cerveza y camiseta de Barcelona,
cojudo país de guerrilla chiquita,
la CIA se ríe para separar al Partido Comunista más pequeño del mundo,
los skinheads se lanzan al precipicio por aburrimiento,
dos niños en una esquina de la Amazonas
inhalan humo de espuma flex
mientras juegan a penetrarse.

País diminuto,
donde no tengo un amor,
ni pan,
ni Dios,
donde la analgesia acaricia los vientos del mar,
esa playita donde hablamos de Gramsci,
del dolor,
de Juan Gelman,
del DSM4,
donde a un costado de la selva,
la ayahuasca hubo de convertirme en león,
rugido que murió
con la tristeza de mi generación,
que nada hace,
que nada dice,
que nada teme.

Ciudad pajera,
a las tres am los dealers cambian su coca por base,
en un centro vacío donde aúllan blanqueados los niños sin mamá,
donde los dos viajábamos en tu bicicleta sin frenos,
cantando a los Mileto
porque
íbamos
a morir.


*imagen de Luigi Stornaiolo

13/5/16

dos poemas a blanco y negro





Cabecitas cortadas de jilguero*

“Yo a vos te pusiera la hembrita”,
dijo mientras abría mis heridas,
“se llamará Dolores, y va a nacer en Cuba”,
murmuré mientras lamía la tola
y sonreía amortiguada.

Dios Rock quítame tanto dolor,
envíame al oso de “The Revegnant”
y que me despedace,
bajo el hacha de la última luna,
en pedazos que sirvan de souvenires,
para yonquis melancólicos.

La noche llega criminal a mi corazón,
mi corazón es un cenicero sucio,
un carnicero que siempre está borracho,
un baño público en el Infierno.

Y en las calles cerca del Terminal,
en un hotel de un Norman Bates criollo,
la fiesta comienza y termina,
sola,
en mi habitación,
con un disco de Camilo Sesto  y un muñeco vudú,
que repite
tu nombre bajo el ruido de la autopista,
en el recuerdo de esa manía tuya de morir,
mientras desnudas a mi mejor amiga,
y yo me quedo sin llorar,
puta madre,
sin llorar.


*a propósito de un cuentito de Eliécer Cárdenas




Cada despedida merece una pequeña muerte 

Es doloroso pasar tanto tiempo con alguien,
para que al final resulte un desconocido,

/¿Me escuchas Clementine?/

El recuerdo es un dolor,
que hierve bajo la angustia de los días,
pequeño insecto nocturno
que resbala por las orejas de la noche
y hace que te extrañe

sin piedad,

si pudiéramos robarnos este bus destartalado
de fiesta de pueblo,
que a veces se transforma en gusano motorizado
para niños que odian su casa,

si pudiéramos robarnos,
las noches de borrachera
cuando cabreado y solemne
gritabas que odiabas las cosquillas

o cuando mentiste que sabías poner inyecciones,
para que no tuviera miedo
con esa fiebre de mierda,
y tuvimos sexo como animales
con la gripe
y la nostalgia
de saber que un año después
me odiarías como se odia,
el himno nacional a las cinco de la mañana,
y desdentados,
sangrando,
con el cuchillo bajo la garganta,
caballitos de anís maltrechos,
bebiendo el amor inútil de la última pelea
sabemos que ésto es el final
y que no quedan suficientes hojas en este libro,
para comprar para pagar para alquilar para soñar
un final feliz.

3/2/16

helenas rotas


Eco

Yo amo la palabra,

la palabra me parió un domingo
de olor de hojas de menta,
y el amor,
pequeño gusano resbaló tras empujones en la lluvia,
cerezo que se prende en el calendario,
lengua que bordea las olas,
línea caliente por cobrar,
ancianos que pasean por el bosque petrificado,

La palabra me alumbró con dolor,
y en la noche con Júpiter como dealer,
la constelación de los celos se detuvo exacta en mi garganta,
me la robaron,
me la quitaron,
y no encuentro nada que alegre,
estos días llenos de herrumbre,
de paradas de buses que salen al infierno,
atestados bajo la cal de la muerte,

y tal vez,
en un enorme sueño pueda decirte,
Narciso, cuerpo de alfiler,
costillas perfectas,
iliaco encantador,
lo que bajo la montaña con palitos encenderé,
y tras la muerte,
Narciso,
tan guapo,
que en el sin fin del agua voy a resucitar,
pero hoy el viento bosteza en mi cuerpo,
repite
y repite
la última silaba de cada palabra que cada novio me susurra,
este quejido eterno,
lamo los libros de la biblioteca,
me duermo sobre la fotocopiadora,
pero todo es inútil,
se hace la noche,
mi voz no vuelve,
sueño.


Perséfone

Cuando la mañana había reverdecido,
miraba al espejo del Tiempo del borde,

desde las cuatro am los dados juegan,
dentro de las manos pálidas de todos los dioses,
y en cada bar donde pululan los barcos alrededor de focos fluorescentes,
prometí plantar árboles que sostendrán el Infinito,
aunque Hades hoy me cosquillea los pies,
acaricia mis manos de uñas mordidas,
me lleva a jugar en el sótano,

pero los días han pasado,
escucho las agujas del reloj bajo mi vientre,
y entonces la voz de mi madre susurra
Perséfone, el sol te ha visto descender,
Perséfone, grito desgarrado,
Perséfone, mi niña más pura

Perséfone,
me digo frente a un espejo hecho añicos,
ya no quiero comer,
ni reír,
ni fumar,
mis amigas son sirenas taciturnas,
mi madre ha secado el suelo con su nostalgia,
mi amor se ha vuelto cementerio,

hoy me han regalado un par de semillas
o de ácidos,
o de pastillas,
ya no sé bien que es nada,
mi tristeza me ha vuelto borrosa,
y en la televisión dicen que habré de volver a ver mi madre,
me trenzará el pelo,
reiremos al amanecer,
encontraré el camino de regreso
y ella abrirá la primavera.


Pandora

Si hubiese puesto la primera piedra,
desde el ombligo del Todo,
todo era ella,
la que alucinaba Zeus en un vuelo de hongos,
la que aspiraba al Abismo por vez primera,
acercó la nariz a la cajita universal,
dueña de todas las virtudes,
dueña de todas las mujeres,

los monstruos burbujean el Destino
que emana de su boca para toda su estirpe,
su vestido violeta se llena de sangre,
tal como Eva,
y si Afrodita hizo a su corazón quemarse
en un colapso nervioso ,
fue porque la curiosidad mil veces del hombre,
nunca nuestra,
nunca mía,
nunca tuya, Pandora,

había un pedacito de esperanza en el fondo,
vendrá algún día un ejército de niñas pandoras,
hermosas ninjas,
en el bus de la inquietud astral,
gatos armados-subversivos,
las protegerán con garras rojas y negras,
el fuego de Prometeo iluminará el camino,
y embanderarán la curiosidad como virtud.




20/1/16

Resaca


" No puedo consentir ver al individuo perderse en la masa. No creo en la espiritualidad. Creo que esta palabra es sólo una palabra. Nadie puede verdaderamente concebir el espíritu. No podemos imaginar ni qué es. La idea de una materia infinitamente rarificada es un error. La materia aparece a nuestros sentidos por grados: una piedra, un metal, un líquido, una atmósfera, un gas, el éter centellante". Edgar Allan Poe

Soy una persona a la que le gustan mucho los espacios íntimos entre semana, me gusta llegar a la casa, ver la televisión, leer, mientras mi hijo juega alrededor, tomar un vino o una cerveza, ver películas, ver las noticias, me gusta ese espacio solo para mi (y para mi hijo), no me gusta que haya gente alrededor, ni siquiera una pareja, me gusta en ese espacio escribir y leer, dibujar, cocinar, a veces un amigo que llega para conversar, pero más que todo leer y escribir, pero cuando llega el fin de semana, mis pies se dirigen al caos de la ciudad, me gustan los bares más bulliciosos, las fiestas más saturadas, el ruido del concierto, la discoteca más embalada, no concibo un fin de semana sin salir, sin tomar,  suele darme claustrofobia en mi casa, y creo por esta misma razón, que los días que más me duelen son los días de resaca, que son como un espacio de cambio brutal no solo físico, sino totalmente espiritual, me duele salirme del mundo para entrar otra vez en el universo a veces muy inhóspito de mi mente, sin piedad, donde solo soy yo con mi cabeza, preguntándome si al final, soy un animal intelectual o un animal de entretenimiento superfluo, y no encuentro paz entre los dos mundos, tal vez por eso me gustó leer La Danza de la Realidad de Jodorowsky, me sentí identificada cuando habla de la espesa trama de sufrimiento y placer, y es que eso no es acaso la vida, la lucha entre nosotros mismos por saber qué mierda mismo somos.

15/1/16

"La maternidad consecuente es un permanente cuestionamiento del orden social existente"



"La maternidad consecuente es un permanente cuestionamiento del orden social existente" Casilda Rodrigañez

Creo que el tema de la maternidad me atrae tanto porque para mí la palabra madre significa todo lo opuesto de lo que debería significar, y quisiera ser una buena madre, o una madre decente, por lo menos, y a toda nueva mamá siempre le recomiendo leer! y mucho, porque nos han robado el instinto, porque vivimos en una sociedad que ha aprendido a criar superficialmente, entonces necesitamos urgente!, trabajar y militar en una maternidad diferente, fuerte, que no se vea como un sacrificio ñoño, qué vuelva a importarle a la gente, así no tenga hijos, porque estamos criando al mundo entero, y ahí es donde debemos poner nuestra esperanza.

Comenzaré diciendo "La Tribu ha muerto". Asumo que es difícil la organización de gente con bebés, porque los bebés como tal duran acaso ¿dos años?, y los padres y madres nos acomodamos de cierta manera al status quo y a los espacios formales, pero ¿no habla Foucault y Preciado de la importancia de las microrevoluciones?, de este microfascismo que vivimos dentro de las Instituciones, y obviamente no hay Institución más fuerte y medular que la Familia.

7/10/15

Yo no le cuido al Matías




Él cuida de mí, cuida de que no esté en las calles aturdida viendo los días pasar entre el alcohol y el odio que defendimos (años de atar el monstruo bajo llave), me cuida de no perderme en la autocompasión, de tener que estar lúcida para hacerle el peinadito de Gokú y un Taiyo Ken decente.

Me cuida para que cuando se me rompa el corazón, lo arme desde el abismo del amor que a veces aguanta no dormir y estar irritable y cabreada y triste y aburrida sólo porque vendrá la redención del abrazo infinito del hijo que uno quiere con el tiempo, con las aguas y con la risa, no con la católica ilusión de la panza iluminada.

Entre los años que pasan, a veces la gatita viene a dormir cuando llueve, la gente suele repetir que la madre es sacrificio y bondad y yo creo, que depende, porque a veces la palabra de una madre puede romperte y para siempre, hasta llegar a odiar la palabra madre, y yo que hoy tengo a alguien que me cuida para no morir en el intento, y poder creer en libertad desde la canción del otro, puedo decir que no creo en las madres.

La canción que une los caminos que se van tranzando en los días, la canción que asfixiada ya no sale de la radio, ni del consumo excesivo, ni de las modelos de tallas pequeñas, ni del cojudo que te cobra el regalo en el machismo omnipresente de esta curuchupísima ciudad, ni del amor-odio con mi madre que me terminaría costando la vida, ni del capitalismo asqueroso que nos rompe el alma y nos despelleja inmutados frente a un espejo de un set de televisión tan hijo de puta;  la canción que alguna vez cantaste con la camiseta de Nirvana a los catorce, con la alegría de romper todo lo que tu madre te auguró alguna vez, la canción más punk y más pura y más irreverente y más alegremente pesimista, con la cerveza en su primer sorbo mientras el amor no era triste ni violento sino profecía de una agradable destrucción cómplice, pues mi hijo cuida y entona mi canción.

22/8/15

Dolores

- a propósito de Dolores Veintimilla, poeta ecuatoriana que se suicidó a los 27 años, tras los ataques de la sociedad curuchupa cuencana y el abandono de su esposo- 


Agujas metálicas
suspendidas
en el hueco del diablo
de tu viejo sillón,
donde un día se sentara Perséfone a esperar a su mamá,
yo que no tengo más que una lápida florida,
una canción mal hecha
y la confusión como banda sonora
antes
de
dormir,
muñequitas que juegan en mis venas más delgadas,
te acuerdas Dolor Dolores,
te acuerdas de Violeta, Castor y de las fiestas,
de la noche que nunca cobija,
solo ronronea
en tu dolor, Dolores,
en tu corona de espinas,
en tu pecho incendiado,
y cuando escucho las viejas historias patrias
Don Eloy, Don Vicente, Don Juan León,
no entiendo por qué no lloramos tus horas,
a las siete de la mañana cuando el himno nacional aplasta nuestros cráneos inmolados.
¿Dónde está ese mundo que soñé
allá en los años de mi edad primera?
Bajo el adoquín escarlata
que levantamos Dolores cada sábado de resaca,
para buscar la moneda,
llorar en la óptica ilusión
de los sueños que ya no son pétalos de descanso,
sino 
pesadilla-maldormir,
reptil-almohada,
ronquido-lepra,
del mundo que cae
sobre el somalí,
el afgano,
el palestino,
el indígena,
necrología infinita,
Dolores Universal,
no entras en este campo santo de concentración
católico,
curuchupa
almidonado,
infectadísimo,
será mejor darte la inmensa buena noche,
y que nos hagas un rincón para changarnos. 

21/8/15

y el copo de nieve seguía creciendo

a propósito del cumpleaños del Matías


“Eres demasiado subjetiva para estar en el Partido Comunista, nena”
me dijo un exnovio al que quise mucho alguna vez, en forma de halago, claro,
y en esta madrugada pienso, demasiado subjetiva para tatuarme el nombre de ese novio de dos semanas en el dedo anular de la mano izquierda, demasiado subjetiva para tener un bebé sin saber nada de bebés, claro, te dicen que el instinto maternal y tal, nace el bebé le das el chucho, crecen, pero no señores, somos animales culturales, botados al mundo así de maltrechos y malheridos, un mundo que se golpea contra el vidrio de la televisión; las noches que lloraba por no saber ser mamá, por no saber ser novia, por no saber ser militante, por no saber qué mismo terminaría siendo.